Decimotercera Etapa: Ploiesti – Bucarest (y siguientes días…)

P1070216
Bucharesti – Ploiesti. Hoy utilizaremos el tren ¿por que es más cómodo? NO, porque es lo único que nos queda por utilizar, ya que llegamos en avión, empezamos por allí en moto, pasamos a coches, monovolúmenes, camiones y camionetas, buses y, nos falta, el tren.
Tenemos que ir de pie hemos cogido los billetes de clase “B”. No somos bienvenidos en la clase “A” y a Gosia le da vergüenza sentarse si no lo ha pagado, ni que decir tiene que yo ya estaba sentado, pero me levanté por no dejarla sola. 😀
Bueno, llegamos a Ploiesti, vemos a la perrucha que ya a sido madre, tiene a todos los peques alrededor y no se mueve del cesto. Desde luego la maternidad la ha cambiado, tan solo unos días antes, cuando la conocimos correteaaba y no paraba. Anne y Vlad están reventados, no han pegado ojo y a la tarde aun tienen que ir a casa de sus padres o hacer algo. Así que estamos un rato con ellos y luego Vlad nos acerca hasta la parada de buses y le explica al conductor que queremos que nos pare al lado del aeropuerto. Hemos pensado pagar un día más de hotel de lo que teníamos pensado. Usaremos los dos últimos días para ver Bucharest y descansar.
En el hotel una ducha y… “¡¡¡Dios, no me quito la sensación de suciedad, yo no aguanto más estos pantalones!!!!” Vale, sí, también es cierto que siempre he sido un puto maniático de la limpieza, pero es que tantos días de perroflauta con los mismos pantalones me está matando.
Preguntamos al de recepción a ver si hay un bar en el pueblito que hay cerca del hotel. Nos dice que no. Yo no me lo creo. ¿Donde se ha visto un pueblo sin iglesia? Y ¿a donde iríamos a rezar los vascos y Polacos si no hay bar?
Vemos uno cerrado y un restaurante. Suficiente. Pero, lo primero, es lo primero y, lo importante en este asunto era: el concepto. Yo quiero, necesito. Imploro por unos pantalones. Vamos a una tiendecilla, 70 leis unos vaqueros, pero me quedan 4 tallas grandes incluso con los 2 kg y medio de más que llevo en la tripa. Vamos a otra, me dice que no tiene vaqueros para mí. Yo es que nací ateo. Le digo si puedo probarme unos pequeñajos que he visto a la entrada, me mira como las vacas al tren y me dice que sí. Luego me dijo Gosia que hizo un gesto como que estaba mal de la cabeza. Pues, seguramente razón no le falte, pero fijo que no es por probarme ropa. Pequeños. Cagontó! “Gosia tráeme los otros talla 40 de la entrada, porfaplis”: PERFECTO. Tienen diamantitos, pero están limpios y no se me caen demasiado. Jajajajajaja Soy el rey del mundo!!!!!
¿Me los envuelve? No estos me los llevo puestos, digo los míos. Gosia se mete al probador mientras con otros. Sale con ellos puestos y le da los sucios. La señora no cabe en su asombro pero nos da dos bolsas y nos pide 20 + 20 leis. Atención a la jugada que son 10 euros en total!!!
Los reyes del mambo, limpios por lo mismo que pago un par cerveza un sábado a la noche.
Cenamos por allí, prefiero un restaurante a un hotel que no tiene casi movimiento para cenar.
Día 14 de Abril
Sres, Sras esto va tocando su final. Mañana saldremos hacia Bilbao a als 5 de la mañana. Solo nos queda hoy para acercarnos hasta Bucharest y verlo un poco, comer por allí y tomar alguna cerveza.
P1070211
Bucharest, si te gusta el Athletic y quieres ir a verlo, igual el estadio merece la pena, pero sino… Vamos que el hijoputa del dictador que estuvo aquí lo unico bonito que hizo y que no he podido ver debe ser el puerto de Transfalgarsa que lo he tenido que dejar para la siguiente.
El día es agradable, vemos todo lo que nos recomendaron los lugareños. Pero visto Transilvania, Bucharest no parece que merezca nuestro tiempo. En mi opinión no merece el tiempo de nadie.
Volvemos sobre las 5 al hotel, siesta, cenita, y a dormir, porque mañana hay que levantarse pronto. Empieza ahora el diseño de las vacaciones de verano, en las que no tendré un duro porque tengo que terminar de pagar el monto gordo de la bmw. ¿Cómo lo haremos?

Día 16 de Abril

Postviaje: Ya en casa…
Efectivamente, sobrevivimos al Cascarrio, a lo supuestamente peligroso del país y, la planta, a toda la tortura e inclemencia de viaje a la que la sometimos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>