Duodécima Etapa: Veliko Tarnovo – Ploiesti

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Hoy tenemos la difícil tarea de ir hasta Bucharesti. La gente que regenta el albergue resultas ser autostopistas hippies así que nos dicen donde ponernos, bajando por una senda que podrías despeñarte y cruzando el túnel que atraviesa el pueblo, ese es el mejor sitio porque hay sitio para que paren.

Pega el sol, hoy el frio no es el problema, pero no para ni el tato. Pasa el bus que habiamos mirado por internet a las 11:00 a Ruse, mira, es puntual. Ahora sí, hasta las 15:00 no hay más y eso nos pondría difícil llegar hasta Bucharest. Al final para un tio que lleva los asientos de atrás llenos de trajes blancos. Luego nos explica medio en inglés medio en italiano y Bulgaro, que el se dedica a la confección de esos trajes y que los exporta y me da una tarjeta “para que los exportemos a España”. Ahí, hasta los viajes de placer (que no sé si hay otro tipo de viajes) se convierten en viajes de negocios.

Este tio es el primero de quienes nos ha recogido que no demuestra una gran pericia al volante. No obstante se agradece que nos lleve, que sea tan majo y que haga de esa mañana una mañana tan amena.
Finalmente, no iba a Ruse, sino al pueblo anterior, así que nos deja en una marquesina de bus y seguido nos recoge otro en una furgoneta. Conduce como dios y muy rápido. Impresiona con lo grande y viejo que es el trasto que pueda ir así. En un rato estamos en la carretera principal de Ruse hacia la frontera. Hacemos un nuevo cartel,  pero nadie nos recoge.

Pasa mucho tiempo con el calor del medio dia apretando y sin haber comido. Al final para un taxi, dice que nos lleva al otro lado por 5 euros, aceptamos. Dentro del taxi empieza la aventura del dinero. Pagamos e peaje de la frontera, nos “cambia moneda” para que podamos coger el bus “dice”. Yo llevo moneda de sobra y no me apetece discutir nada. Le pregunto a Gosia, “¿si en vez de 5 son 10, está bien también?” Dice si, así que adelante, lo que queda se lo doy de propina para que se lo coma con papas. Nos deja dentro del bus que va a Bucharest. Si, el tío debía saber los horarios porque condujo rápido para llegar 5 minutos antes de que saliese el bus.

Nos dormimos, hacer autostop es gratis, pero no es descansado. Nada más llegar compramos queso, pan y agua, hoy tocan bocadillos. Nos fundimos medio queso, toda la pedazo de barra de pan y el agua.

Ya podemos ir a buscar donde nos alojamos hoy. Hoy nos alojan una pareja joven de couchsurfers, él ingeniero, ella traductora freelance. Vamos allí, es una gente muy muy agradable, damos un paseo por los alrededores de su casa, por un precioso parque con un gran lago y vamos a cenar.

Es genial. Una pena que a la mañana siguiente ya tengamos que marcharnos. Todavía tenemos que ir a Ploiesti a por nuestra ropa de moto.

 

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